El asunto de las subcontratas

Una de las escenas mas conseguidas de Blade Runner es cuando Roy y León entran en un local de una barriada de aquella Los Angeles imaginada por Ridley Scott. En esa escena aparece un chino anciano fabricando unos ojos de replicantes para la Tyrrel Corporation. El director planteaba por aquel año de la producción de la película, el asunto de las fuentes externas de la mano de un chino como una modo subcontratación para una gran corporación industrial. El chino en la conversación con Roy explica que sus ojos posiblemente los ha fabricado él y que es un buen trabajo. Ridley Scott maneja el tema de las subcontratas dentro de una completa metáfora donde aparece el viejo chino aún no jubilado, el barrio oscuro y apartado, el empresario autónomo que trabaja importándole muy poco la hora y los medios. Pero lo que no pone en duda es que no se haga un trabajo de calidad, casi perfecto.

Cuando se habla de subcontratas en el ramo de la relojería siempre aparece el tema de la fabricación in-house o dicho de otra forma, de que exista una fabricación vertical de todos los elementos dentro de la misma fábrica, y a este tipo de producción se le llama manufactura. No voy a discutir este tema, pero sí que voy a considerar que, históricamente la industria suiza no se basó en este proceso, sino que más bien empezó dentro de un sistema de subcontratas. Este sistema de producción comenzó en 1654 cuando un hábil comerciante y un artesano relojero se juntaron para repartir y producir veinte relojes al día cuando lo normal era fabricar uno al mes. El relojero establecía y organizaba la producción de cajas o los diferentes componentes de los relojes, adelantando el dinero necesario para que los subcontratados fabricaran las piezas, que al final terminaba las piezas o las ensamblaba, mientras que el comerciante introducía los relojes en el mercado. Ese es el origen de la industria suiza, el de las subcontratas. Por eso y sabiendo la gran calidad de sus relojes a veces nos sorprende que hablen de manufacturas cuando en la base de su marca swiss made y de sus productos de calidad se fundamenta en el sistema de la subcontratación.

A mi juicio, y estoy con Friedman, el tema de fabricar localmente está obsoleto hoy en día (a día de hoy, julio del 2015 no pienso así). Si se fabrica todo en una misma casa, se puede estar cometiendo el mismo error toda la vida o puede que no se perciba que hay otros medios mas eficaces y mas baratos para la producción de los productos. Por otra parte, está el tema del tiempo, ya que por más que se pretenda introducir flexibilidades horarias, el sistema industrial está lastrado por el taylorismo y el fordismo del tiempo laboral cronometrado y eso no cambia en el espíritu del mismo sistema de producción industrial de la noche a la mañana. Por eso dice Friedman que es mejor cerrar las fábricas y producir en otros sitios, que posiblemente lo harán mejor que si tú mismo te encargas de trabajos mecánicos. La subcontratación permite dedicar el talento a otras cosas, da paso a la imaginación, que es el problema que tienen las grandes corporaciones tan rígidas en todos sus estamentos, que es la falta de ella.

Esta falta de imaginación en las empresas es el lastre de la sociedad industrial del tiempo medido, que se quiso subsanar con el toyotismo, al dar rotación a los empleados para evitar el anquilosamiento y repartir la responsabilidad entre ellos, pero seguimos estando dentro de la sociedad cronometrada sin liberarnos del taylorismo.

La ventaja que se tiene en la nueva sociedad de la información es que, si nos adaptamos al tiempo propio y no tenemos miedo a nuestra imaginación, nos liberaríamos de la contradicción de seguir una estructura de trabajo rígida que nos coarta nuestra mayor facultad, que es pensar por figuras y esto es imaginación. Se tiene miedo a perder el empleo por una parte, y por la otra, los jefes tienen miedo de que los trabajadores sean autónomos en la misma empresa, cuando el futuro de la sociedad postindustrial está en el tiempo propio, la autonomía y flexibilidad dentro y fuera de las empresas que dará lugar a que las ideas puedan venir de cualquier sitio, de dentro o de fuera.

No nos olvidemos que nuestro sistema está en el consumo y que todo ello se basa en un flujo continuo de ideas que se hagan realidad lo antes posible. El consumidor cada vez quiere cosas nuevas y cuanto antes mejor. La rotación de productos tiene que ser rápida y precisa con los gustos del consumidor, y en esto tiene toda la razón Kawasaki, no se puede esperar a hacer estudios de mercado, hay que salir cuanto antes. Por eso, el fundamento y el futuro de la sociedad en todos los sentidos está en la imaginación, y como digo siempre en España de esto nos sobra.

 

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  1. EXTático » Sobre la belleza y el gusto - [...] interés en el individuo. Esto significa que, si la imaginación es la base para la innovación y el desarrollo del …
  2. EXTático » El tamaño de las empresas en la innovación - [...] está en la gestión del tiempo propio y esto solo se consigue con plantillas muy reducidas y empresas pequeñas, …

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