Esbozo de una teoría del valor


Se pregunta Foucault en Las palabras y las cosas por qué unas cosas que son indispensables no tienen valor y otras que no lo son tienen un alto valor. Para ello elabora una teoría con respecto a la formación del valor clásico y el valor moderno. Dentro del valor antiguo intervenía el trueque, pero en la teoría del valor clásico, antes de Ricardo, para que una cosa pudiera representar a otra se requería que estuviera cargada de valor y que este estuviera en el interior de la representación. Posteriormente, con la llegada de los fisiocrátas el valor se conviertía en un valor de utilidad y de uso que criticarían A. Smith, con la introducción del valor por la división del trabajo, que puede servir de unidad común para todas las mercancías, Ricardo con el trabajo como fuente de todo valor de un producto o Menger donde el valor de un producto no depende directamente del trabajo ni de las unidades de trabajo ni de los costes de producción, sino del valor que le dé subjetivamente el empresario. Para Menger los precios se van moldeando dentro del mercado dependiendo del consumo, la competencia, el mismo mercado y el empresario. La conclusión para Foucault sería que el valor moderno es primero en Ricardo el resultado de todo trabajo nuevo tendría un costo que se añadiría a la formación del valor y segundo que en Marx este costo sería extraído de la alienación del trabajador, obviando cualquier interpretación subjetiva del valor.

Así, Marx interpreta la idea conjunta del valor del trabajo en el producto de A Smith y la perspectiva hegeliana de la exteriorización de la actividad del espíritu como extrañamiento y alienación del producto, cuyo valor es el trabajo alienado del obrero del que se apropia el empresario. Por ese motivo, para Marx el valor del objeto producido solo depende del trabajo alienado directamente  del productor, sin ningún tipo de valor de subjetividad añadido en cuanto exista alguna especialización, ideas, resposabilidad, dirección etc., que puedan sumar valoración al producto final.

Ahora bien, la interpretación de Marx sobre Hegel obvió lo que verdaderamente quería expresar éste, que el valor de la cosa, y en este caso particular del producto, está contenido en el interior de ella, como explicaba Foucault al principio sobre la representación, pero que Hegel había conferido a ese valor de cosa, de por sí objetivo, el valor subjetivo. Es decir, ya la cosa no es una mera representación que por ella misma pueda tener un valor o el valor que le daba la división del trabajo o el valor del trabajo alienado, sino que la cosa era el contenido de la idea de la imaginación del sujeto en su acto de representar y construir como objeto de una materialidad determinada y dimensionada en el espacio y el tiempo. Para Hegel el espíritu o sujeto se observa desde dos puntos de vista, el sujeto individual y el sujeto o espíritu absoluto. Es decir, el valor de la cosa o producto comienza en el contenido de la idea materia en el sujeto individual para convertirse en idea materia como valor universal. Entonces ¿cómo se trasfiere esta exposición en una teoría del valor con respecto a un producto como un EXTático?

Dicen los posestructuralistas franceses de base marxista que el producto capitalista se fundamenta en el deseo por carencia. Es decir, el sistema capitalista lo que pretende es crear una necesidad como una ilusión que forma ese deseo como carencia de un objeto real. La filosofía postestructuralista ve en este punto la base del capitalismo, es decir, hay que crear necesidades para que exista un deseo por carencia, que necesita ser suplido porque parece que interiormente hay una falta de objeto, falta de ser. Pero en realidad lo que hace falta ser suplido no es la falta de ser sino la necesidad interna del ser humano de ideas. Lo que demanda el consumidor, ya no son artículos de uso ni de utilidad, ya que estos son comunes y fáciles de adquirir sino suplir la necesidad interna de contenido ideal. Y eso es lo que adolecen los productos bajo una perspectiva del valor en relación al trabajo sin contenido objetivo-subjetivo.

Por eso, valores de utilidad no tienen los relojes, ya que hoy en día el tiempo se puede medir bajo cualquier circunstancia. Móviles, ordenadores, medidores de tiempo en todas partes convierten en innecesario este tipo de producto por su mera utilidad. Algo mas se valora el reloj en cuanto a la división del trabajo o del trabajo como producto en cuanto se realiza por artesanos especializados que realizan sofisticadas complicaciones, cuya labor técnica es valorada por una pequeña cantidad de consumidores, pero que no dejan de ser unos pocos. En cambio, lo que verdaderamente se valora no es ese producto realizado bajo un gran alarde técnico, sino el significado que tiene el significante para el sujeto, o en otras palabras lo que Foucault se refería al contenido de la representación y que Hegel la confirió al sujeto. En cristiano, que la unión de una marca (significante) como Panerai, Omega, Tag Heuer o Rolex, le dan el contenido a su idea respectiva como la del heroísmo, la aventura, el espíritu deportivo o el lujo (significado). Y esto lo han conseguido a través de los años, por el valor conjunto que les ha proporcionado una idea platónica común, por ejemplo la del heroísmo, hecha realidad por los diseñadores de la casa en su producto y configurada por un espíritu colectivo común, que le ha dado un significado a esa marca y que además continúa creándose a sí misma.

Por eso, en EXTático no pretendemos vender relojes, ya que no creemos que sean útiles ni necesarios. Mejor no llevarlos si lo que se pretende es vivir el tiempo. Ahora bien, si lo que se necesita es una idea que se quiera recoger e introducir en la interioridad del sujeto, donde se sienta identificado con una manera de vivir el tiempo propio, el estar-bien peculiar a nuestra idiosincrasia, a través de un producto, que se ha convertido en una cosa-idea y que esa cosa-idea es un reloj-EXTático, pues ahí está lo que yo considero el esbozo de una teoría del valor nuestra, que posiblemente con los años irá adquiriendo mayor solidez y entidad.

Bueno amigos EXTátic@s, hoy he amanecido bastante filosófico. Un abrazo y hasta mañana. 

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