El concepto del tiempo jurídico.


Hoy empiezo una serie de post relacionados entre sí para esclarecer el origen de lo que llamamos la Hora española y por tanto la noción que tiene el español en referencia al tiempo propio.

El concepto del tiempo jurídico aparece en Europa en el siglo IX con el feudalismo. Cuando se establece la servidumbre de los campesinos a los señores y sus tierras dejan de pertenercerles, asimismo pierden su movilidad jurídica, hipotecados por una especie de intercambio con la pérdida de la libertad jurídica. Así, el campesino o siervo de la gleba cedía su tiempo a los caprichos de un señor feudal, que le proporcionaba parte del cultivo de esas tierras y un lugar para vivir. Es decir, el señor se convertía en propietario del tiempo del campesino y este se dejaba guiar y determinar por los dictados del señor feudal, cediendo todo su proyecto de vida e incluso el de sus descendientes y por tanto de su propio tiempo. El resultado de esta transacción fue que el campesino y prácticamente la mayor parte de la población, no concebían que ellos pudieran administrar su vida, su temporalidad. A esta noción habría que añadirle el tiempo lábil-afectivo que describe Bloch en La sociedad feudal, pero eso lo dejo para otro post, que también influyó en la necesidad de protección e intercambio jurídico del siervo de la gleba.

Lo que ocurrió en España es que no hubo feudalismo, salvo en Cataluña y este fue bastante laxo. El motivo fue que mientras en Europa se establecían los feudos y el tiempo hipotecado al señor feudal, en nuestra península se estaba librando una batalla de recuperación del territorio y a la vez de repoblación. De esa forma, no existió una relación amo-esclavo de Hegel en España como explicaría C Sánchez Albornoz, sino un regimen de presuras y behetrías donde el colono era dueño de sus tierras y, a lo sumo elegía al señor que quería recibir protección, pero respetando su integridad temporal y proyectiva. Así, predominaban los campesinos libres que no ofrecían vasallaje a ningún señor, que implicaba unos riesgos para el repoblador debido a la incertidumbre de la frontera, pero a la vez proporcionaba un pensamiento de libertad y propiedad territorial, que actualmente todavía se refleja en nuestros arquetipos colectivos. Al español no nos gusta que nos manden y nos dominen, a la vez que tenemos un sentido de la propiedad mucho mayor que nuestros vecinos europeos. Por eso nuestra velada antipatía por el jefe y la necesidad primordial de tener una vivienda en propiedad, nuestra presura.

Otra idea que propone C. Sánchez Albornoz es la ausencia de castas, ya que hidalgos, monjes, infanzones tenían la única misión de ser soldados en su lucha contra el invasor. Esta idea también me parece acertada por el sentido arquetípico de la sociedad española de ese trato familiar que nos damos todos, sin jerarquías ni vasallaje formal. Si lo hubo alguna vez fue por un intento de jerarquizar la sociedad con los Don, pero que fácilmente ha desaparecido porque nunca arraigo un espíritu de castas en el alma española.

Entonces, lo que verdaderamente une a todos los habitantes de nuestra tierra no es un idioma, una tierra o una historia común, sino nuestro concepto del tiempo propio, la hora española, a diferencia del tiempo hipotecado o jurídico de nuestros vecinos europeos. Así les ha sido muy fácil introducirse en el tiempo cronometrado y taylorista de la sociedad industrial,mientras que nosotros soportamos esas depresiones por la contradicción del tiempo propio con el tiempo medido, rígido, hipotecado, jurídico de nuestro horario laboral.

Seguiré hablando de esto durante unos cuantos post. Así que hasta mañana amigos EXTátic@s

1 Comentario

  1. Otro arquetipo es nuestro gusto por la improvisación fruto de la acción directa. Si en ese regimen de presuras regía la incertidumbre y la inestabilidad, está claro que cualquier acción se originaba como causada a un acontecimento inesperado, que impedía una reflexión y se actuaba por intuición improvisando con los medios al alcance.

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  1. EXTático » Una teoría sociológica en relación al tiempo - [...] era más bien natural y cíclico, en las sociedades feudales y absolutistas el tiempo se dividía en tiempo jurídico …

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