La temporalidad impropia es el tiempo medido


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En principio para Heidegger la temporalidad impropia, lo cotidiano, es lo más esencial del hombre en relación al tiempo. Es decir el hombre es Uno general y abstracto diluido, que más que un hombre es el ser ahí como unidad conceptual temporal que prepondera en la multitud. El ser ahí en principio es un Uno alienado sin tiempo propio. Este ser-ahí como ser en el mundo no tiene un sentido singular de poder ser el mismo, de constituirse en esencia. Está dentro de un todo-ser-impersonal sin comprender la capacidad que se esboza dentro de la multitud de poder diferenciarse. El problema del tiempo impropio es que se vive como el tiempo de los demás. El Uno vive el tiempo sin la determinación de cada uno del ser ahí o del sentido temporal personal. Esto significa que todavía el ser ahí no tiene una comprensión de su dilución de su ser sí mismo en el Uno impersonal y en realidad no se puede hablar de un ser ahí individual. El ser ahí en principio es una multitud es la gente el Uno impersonal e impropio de la temporalidad de lo cotidiano. En este sentido el Uno tiene una peculiar forma de manifestarse y de vivir el tiempo.

 La manera que tiene el Uno de ser como tiempo de la impropiedad se manifiesta en un particular modo de ser. De los aspectos que Heidegger explica de la temporalidad del Uno es la publicidad alguno de ellos. Consiste en que el Uno tiende al cultivo de la banalidad, del término medio a la nivelación. Una idea parecida al de la gente o la masa que odia el sobresalir en algo que no sea como ellos, uniformidad acultural. Todo lo que sea una idea nueva, una originalidad, el Uno se encarga de destruir esa propiedad. La idea de una temporalidad impropia permite la continuidad del tiempo sin cambio ni trasformación y se constituye como un pasar el tiempo de lo cotidiano y no un poder hacer o ser por sí mismo. Con ello dice Heidegger que el Uno impersonal se carga de motivos para la irresponsabilidad del ser ahí constituido en Uno abstracto y de la facilidad del hacer, ya que no tiene que hacer frente a nada dice Heidegger.

Para Heidegger incluso en el habla se observa la cotidianidad del tiempo impropio impersonal no EXTático, en cuanto que la gente piensa por tópicos, es decir, que no se tiene opinión propia. La gente habla a través de lo que dicen los demás sin pararse a pensar el significado de las cosas o de la proposiciones. Eso se ve a través de la prensa, sobre todo a nivel deportivo. Es difícil oír comentarios deportivos que no sea a través de la boca del Uno impersonal que piensa la noticia por tópicos casi históricos, idea que desarrolla Heidegger en Ser y Tiempo.

La realidad del tiempo impropio es la del tiempo medido, la que comprende que el tiempo es objetivo y no un tiempo de percepción del cambio. La medición es para todos, es convencional y es la igualdad del Uno impersonal y cotidiano. Por eso, desde el punto de vista del tiempo EXTático, como desarrollo del tiempo propio, el tiempo de la medición como el tiempo del reloj suizo ha terminado. La función ha desaparecido en cuanto que el Yo EXTático afirma su individualidad a través de percibir el tiempo como suyo propio y no como el común de la medición. Es el Yo del lenguaje y del pensamiento singular en cuanto se escucha a sí mismo y no al otro salvo por simpatía.

Bueno, conceptualmente cada vez está más definido lo que supone lo EXTático, o por lo menos en Heidegger. Un saludo EXTático

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