La teoría del nexum

Describe Mauss en su Sociología y Antropología que en el derecho romano antiquísimo sobre la propiedad existía un vínculo espiritual entre el vendedor y el comprador de una cosa que se llamaba el nexum. Esta palabra provenía del latín nectere que significaba anudar o entrelazar y que desde bien antiguo se usó para describir la mancipatio o fórmula solemne de entrega de una cosa, donde se traspasaba una marca o sello familiar del antiguo poseedor al nuevo. Este vínculo o nexum perduraba en la res mancipi, que era una cosa de la casa constantemente. La res mancipi o cosa pertenecía al paterfamilias y la familia era todas las cosas que estaban en mancipi como la mujer, los esclavos (famulus en latín con la misma etimología que familia) el ganado de labranza. La pecunia era la res nec mancipi o el dinero y el ganado que pastaba o que se vendía sin mancipatio, es decir, sin ese ritual ni sello de la marca.

Actualmente la propiedad se entiende sin ese vínculo mágico-espiritual que existía en la cosa que se trasmitía, traditio, y en la que el que lo recibía contaba con ese sello casi eterno de la familia que se lo daba. Ahora la cosa enajenada, que antes significaba traspasada, es algo completamente alienado al sujeto, es decir, se ha objetivado como una simple cosa. Cuando se vende algo solo se comprende lo pecunario, es decir, lo que puede incrementar la cuenta de resultados de una empresa. En cambio en el comprador, si la cosa no es un producto genérico, considera a la marca como algo de valor marginal con respecto a ella. Son los restos de aquel vínculo espiritual o nexum que conllevaba la traditio o trasmisión de la cosa de la casa.

En realidad, el concepto de nexum es extrapolable a la realidad actual de la empresa. La mayoría de las empresas que existen en el mercado comprenden sus productos como objetos que hay que vender, no cosas de la familia o empresa que hay que transmitir. Pensando al producto sencillamente como un objeto al margen de su carácter mágico-espiritual del nexum, algo que Aristóteles explicó dentro del carácter metafísico de la propiedad de la cosa, se objetiva o enajena y pierde ese valor marginal, espiritual o mágico del sello o marca de la familia. El objeto que se transmite el vendedor carece de un nexum con respecto al comprador, con lo cual el interés del que recibe la cosa pasa rápidamente, ya que se convierte en un valor de uso para unos o relativo al valor de costo para otros.

Por ejemplo, es muy difícil que los productos perecederos puedan trasmitir ese valor espiritual o nexum a sus productos. Es bastante fácil cambiar a una marca blanca porque la trasmisión y uso es tan rápido que no llega a ser una cosa de la casa. El paso de Danone a Hacendado a veces es hasta estimulante para el comprador. Ahora bien, hay productos que sí que transmiten ese valor marginal que convierte a la cosa en algo más que un sencillo objeto material. Contienen el valor espiritual y mágico de la marca. Otro ejemplo es el coche. Hay marcas que solo pretenden vender más coches y que se puedan cambiar cada pocos años. Así lo entendían en Detroit y así les ha salido, porque no supieron transmitir el nexum a su producto, ya que equivale al caballo como res mancipi o una cosa de la familia, que forma parte de ella misma de un modo inseparable.

Esto nos pasa a todos de un modo más o menos inconsciente o consciente tal vez. Si comprendemos esta herencia romana dentro de nuestros arquetipos colectivos hispanos, veremos que para nosotros la casa es nuestra propiedad y las cosas que hay en ella contienen el nexum. Esos objetos que la pueblan, el televisor, el aparato de música, los muebles, los cuadros, etc., cobran un sentido mágico, de ser algo más que simples objetos. Se comprende esto en las trasmisiones hereditarias en la manera en que las familias consecuentes se pelean entre sí, por cosas que a otros nos parecen simples trastos viejos. Hasta el coche que si no se ha cambiado antes de los tres años, ya adquiere un valor que va más allá del simple objeto y cuando se lo quiere vender el comprador no entiende que ese coche del año la polka valga lo que vale un coche de solo dos o tres años de antigüedad. De todas formas, el nexum trae unas consecuencias sobre la propiedad moral que se ha trasmitido arquetípicamente por la romanización de nuestro carácter, donde el dueño de la casa pasa a ser el paterfamilias o el hombre, pero ese nexum hay que tenerlo en cuenta en las relaciones intraempresariales, aunque esto se merece otro post.

La conclusión sobre la teoría del nexum es que las empresas que sepan transmitir un valor espiritual y mágico a sus productos tendrán una relación con sus compradores que irá más allá de la simple compra como transacción económica. El valor se convertirá en eidético, en una virtud, como ya he explicado en la teoría del valor. Por otra parte, la empresa se preocupará por algo más que vender, por mantener ese vínculo o nexum, que a la larga permitirá que sus clientes se fidelicen de un modo más efectivo al sello de la marca que les trasmite su esencia mágica, espiritual y eidética.

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