El ritmo del hombre


Partitura

El ritmo del hombre es una cadencia de fenómenos que se repiten desde que existe. Comer, dormir, buscar comida, estar con otros, son los momentos que acompasan el ritmo universal desde que el hombre es hombre. En la actualidad las cosas no han cambiado en este sentido prácticamente nada. El hombre se levanta un lunes para buscar su comida, se detiene para comer, está con otros y duerme. Así durante toda la semana esperando llegar el fin de semana para descansar. Todo el periodo anual trascurre dentro del mismo ritmo, ajustando regularmente las fechas significativas como las navidades, los puentes, las vacaciones estivales, etc., año tras año. No hay variación dentro del ritmo de vida del hombre aquí y en la China. En cambio nos sentimos particularmente agobiados por la vida diaria con la impresión de que trascurre a una velocidad de vértigo. Si el ritmo es idéntico para el hombre en general, ya que la cadencia es similar ahora y en el pasado ¿por qué parece que nos falta tiempo para todo? En la antigüedad, cuando se vivía el tiempo cíclico de la naturaleza, la armonía con el hombre desde el punto de vista universal nunca hubiera existido una sensación de disonancia. Todos los ritmos dependían del equilibrio entre el ser humano y el entorno, pero hoy en día no existe ese tipo de conformidad, porque el hombre se ha apartado de la armonía con el medio. Ahora obedece más bien  a la euritmia de su propia naturaleza.

Esto es debido a que en la actualidad el hombre es en menor medida un ser colectivo y más individual, porque depende de él mismo y no de la naturaleza para su sustento. Antiguamente los ciclos eran mecánicos, automáticos, como describía Descartes en su universo similar al mecanismo de un reloj. Cada cosa funcionaba de un modo determinado. Hoy en día la armonía es aleatoria y circunstancial y por tanto posibilidad, lo que conlleva una incertidumbre que nos angustia. El ritmo ya no pertenece al medio natural donde nos movemos, sino más bien a la posibilidad e incertidumbre con que nos enfrentamos en nuestra cadencia personal de acciones y movimientos. Las acciones y nuestra interacción con el medio dependen de nuestra manera de enfocarlas y del tempo que se les otorguen. De ahí que si no se controla el tempo de la acción, el ritmo propio de nuestra vida, entonces percibamos una contracción de nuestro propio tiempo. Si bien advertimos que en la cadencia universal de los fenómenos de nuestra vida en general están determinados, como comer dormir, el verano el invierno, las vacaciones, no así las acciones puntuales de la vida propia, que se convierten en un agrandamiento de lo azaroso y casual. Entonces lo que sucede es una amplificación de cada acción que trascurre en el día a día en que la angustia a la posibilidad de que el fin no esté determinado. Ello nos altera la percepción de nuestro ritmo, la cadencia y el compás de los acontecimientos que nos suceden. De ahí la impaciencia, la precipitación, los actos inconclusos, la falta de compromiso y responsabilidad que se deriva del miedo a la aleatoriedad de la vida propia. Entonces la disconformidad con la vida es notoria, ya que sin ritmo difícilmente la melodía de la vida podrá entonarse grata y armoniosamente para ser disfrutada, convirtiéndose en estridente para nosotros mismos.

Por eso el reloj nos recuerda aquel universo determinado, cuyos mecanismos son similares, ya que se entiende que cada vuelta de la esfera las agujas van a señalar la misma hora. No es muy diferente la hora que indica el reloj de la de los tiempos cíclicos del hombre universal, que nos intenta apartar de la realidad aleatoria, para someternos a la verdad necesaria y absoluta de que todo se puede medir y está predestinado. El problema es que se quiere vivir en el ritmo del hombre universal como fundamento de una necesidad, pero la realidad propia es aleatoria. De ahí que el ritmo de cada cual sea tan difícil de alcanzar. En realidad, la cadencia y el ritmo de cada uno es cuestión de escorzo. Enfocar para escribir la partitura de la propia vida.

Un saludo desde la Hora Española

2 Comentarios

  1. Muy bueno, ciertamente cuando el hombre decidió apartarse del ritmo de la naturaleza, lo alteró todo, reflejo de ello es la condición actual de nuestro planeta

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  2. mas o menos porke dice todo el rato lo mismo

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  1. EXTático » ¿Y si durásemos tanto tiempo? - [...] manera de pensar nuestro ritmo de vida está obsoleta. A grandes rasgos, nos preparamos para el mercado laboral hasta los 27 años, …

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