La concepción del mundo es el tiempo. El conceptor

La concepción del mundo es un término que aparece en la filosofía alemana a principios del siglo XX con Dilthey, refiriéndose al conjunto de creencias, ideas, opiniones y conceptos, que cada persona y sociedad usaban como modelos al referirse a la naturaleza de lo que existe. Desde un punto de vista colectivo, la concepción del mundo o Weltanschaung es el conjunto de paradigmas que dominan en todos los campos del conocimiento sea científico, social, económico, etc., y por tanto, puede ser variado, pero pretende unificarse buscando una realidad en la naturaleza. Es la búsqueda de sentido de una verdad más o menos homogénea dentro de una divergencia, que en muchos de los casos es de índole ideológica, pero que no deja de ser una concepción del mundo. A nivel social o colectivo, la ideología sea política o religiosa ofrece una concepción del mundo más generalizada y estructurada que la personal, ya que a esta se aparece más fracturada. Para conseguir cierta estructura coherente en la visión del mundo individual, dice Ortega que es necesario el ensimismamiento del yo mismo para deslindarse de una concepción del mundo colectiva socializada, rígida y excesivamente uniforme.

La visión del mundo es un conjunto de conocimientos que usa la sociedad o la persona para su interacción con el medio. Cada sistema social y subsistema ofrece su propia visión del mundo dentro de su propia temporalidad, que enseña a cada uno de los individuos que lo compone de generación en generación, donde los cambios de paradigmas o concepciones del mundo suceden de un modo lento. Los conceptos trasmitidos como conceptos formativos pocas veces son repensados por el individuo social y los usa para las soluciones en su interacción con el mundo, que en muchas ocasiones son obsoletas en todos los sentidos, incluso en los conceptos categóricos y esquemáticos que tenemos para formar la experiencia sensible. Por ejemplo, cuando yo pienso en “libro” mi esquema mental básico es el de un libro compacto, sin fotos, donde meramente existe un texto. En cambio, la próxima generación el esquema “libro” será un e-book o un i-Pad. Si ya en los conceptos más simples como son los esquemáticos o modelos de representación, el cambio es vertiginoso, qué ocurre con todos los conceptos teóricos que hemos aprendido en nuestra infancia a partir de aquellos libros de texto, que nos hablaban de Yugoslavia o que no hablaban del ARN mensajero.

Los sistemas sociales contienen una visión del mundo mucho más rígida y dogmática, ya que los conceptos que las sustentan dependen de otra temporalidad, que es la propia de cada sistema, y por tanto, estática y detenida. Los conceptos se convierten en tópicos, que pierden el sentido de su función, que es el valor de uso y no una verdad rígida axiomatizada. Los conceptos que cada subsistema enseña a sus componentes son una función de elementos en orden a la variable tiempo. Si el tiempo o la temporalidad del subsistema está encorsetado, los conceptos no evolucionan y se usarán los mismos en cada época, el mismo modelo de interacción con el mundo, cuando el medio y las circunstancias están en obsolescencia con respecto a ellos. Desde Einstein, el tiempo es propio y la filosofía se ha encargado de explicar con Ortega y Heidegger, que el yo mismo es el tiempo, es decir, yo soy tiempo. Por tanto, si los conceptos dependen de la variable tiempo y yo soy el tiempo, yo soy el que me tengo que construir mis propios conceptos en el tiempo o por lo menos repensarlos. Ello significa que la visión del mundo es constantemente construida por mí y repensada o repensada en cada concepto que la sustente, para que no exista un desfase en mi interacción con el medio y las circunstancias.

Comprender el tiempo propio es comprender que la concepción del mundo es construida por uno mismo, cuya función es existir y estar en el mejor de los mundos posibles. Ello implica que los conceptos nos permiten vivir en el medio, usando los más útiles para ello, ya que ninguno de ellos son verdades absolutas sino que son desechables. La visión del mundo en un individuo que rumia el concepto, se destruye el concepto anterior para construirlos en reconceptos y rereconceptos dentro una dialéctica interna de reciprocidad de contrarios, que es el pensamiento original del tiempo, tal y como lo pensó Anaximandro, pero en un yo mismo. Solo hay que ser coherentes en la construcción, destrucción y estructuración de los conceptos y seguir el ritmo del hombre. Ahora bien, lo que siempre permanece inalterable dentro de esta dialéctica son los conceptores primarios, los que verdaderamente están en función de la variable tiempo.

Los conceptores primarios más simples los esbozó Aristóteles en el libro V de la Metafísica, que en realidad son los núcleos para estructurar los conceptos en relación a la variable tiempo. Estos conceptores son las funciones más puras para elaborar y estructurar sistemas sin que haya una gran mediación de la variable tiempo, o que casi es uno. Estos conceptores son 31 núcleos funcionales de estructuración sistematica, como el principio, naturaleza, causa, sustancia, ente, todo, parte, perfecto, elemento, idéntico, contrario, anterior y posterior, disposición, tener, límite, accidente, posibilidad, etc. Todos esots conceptores son los núcleos de los conceptos cuando se les ha retirado cada capa de la carga teórica que implica la variable tiempo.

Por ejemplo, el conceptor principio equivale a un concepto de “creación” del hombre por Dios o el Big Bang donde el principio es el estallido inicial. El núcleo donde se piensa y desarrolla una teología o un concepto físico, en este caso es el principio. Otro conceptor por ejemplo es el de causa, donde todo el conocimiento se ha basado durante mucho tiempo para la explicación científica y aun hoy, los hechos se estudian por los efectos que causan, que asimismo va parejo a explicaciones nucleares del conceptor causa para la teología, filosofía, sociología y demás ciencias. Naturaleza, ente, posibilidad, necesidad, etc. , son conceptores que estructuran sistemáticamente cualquier ciencia y concepto del mundo, para el yo que las aplica. Este yo es el tiempo, que al transcurrir su vida se va cargando de conceptos que envuelven a esos conceptores básicos, los modelan y modulan desde su perspectiva, originando su propia concepción del mundo. Los conceptores son los núcleos funcionales donde se fundamenta la concepción del mundo del yo mismo, lo que dará lugar a las creencias, opiniones y conceptos que la sustentan. Son las funciones del tiempo, el yo mismo. Por eso, el conceptor bien merece una serie de relojes dentro de nuestra filosofía, nuestro próximo proyecto

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