Anaximandro, Heisenberg y Bohr: Indeterminación y reciprocidad o complementariedad

Anaximandro fue el primer filósofo que explicó de un modo particularmente metafísico la indeterminación de todo lo que existe. Explicó que todo lo que nace y muere es un tránsito, un movimiento, cuyo equilibrio consistía en no estar determinado. La tendencia de todo lo que existía y existe, decía Anaximandro, es que el equlibrio del tiempo consistía en que todo lo que procede de algo cambia hacia su complementario recíprocamente. El principio o la disposición para que esto ocurra, Anaximandro lo llamó el apeirón, lo indeterminado. Con este principio Anaximandro explicaba que el tiempo no podía permitir que las cosas fueran determinadas, sino que más bien tendía recíprocamente a ser otro, que cada positivo necesita de su negativo para ser recíprocos o que sean complementarios, donde dos conceptos opuestos dan lugar a algo que se describe conjuntamente. Lo interesante de este pensamiento preplatónico es que las formas, que todavía no han sido pensadas por Platón, las ideas, los seres y las cosas, no tienen una realidad absoluta sino que lo verderamente real, necesario y absoluto es lo indeterminado, que se expresa en la acción recíproca y complementaria de los opuestos.

Años después, Heisenberg planteó este principio desde el punto de vista físico, a través de lo que él ha llamado principio de indeterminación y algunos otros de incertidumbre, lo que ha dado un vuelco a las pretensiones de la física determinista de Newton y Einstein para plantear que la verdad científica es una cuestión de relaciones aleatorias y no de verdades absolutas medibles. El principio de Heisenberg explica que en el estudio de la materia en física atómica, no es posible determinar la posición y velocidad de una partícula atómica, ya que la influencia de la luz del instrumento de medición altera la velocidad. En mecánica newtoniana es preciso conocer exactamente la velocidad y posición de la partícula para poder medir en un determinado instante, que conllevaría a ese grado de verdad absoluta de la materia. Pero ello no ocurre en la observación directa en base a la teoría de los cuantos. Por ese mismo motivo, Heisenberg llegó a la conclusión de que la explicación científica no puede alcanzar más que el grado de incertidumbre debido a lo indeterminado de la verdad observada por la ciencia con sus instrumentos de medición. Heisenberg ha ido más allá contagiando a toda una serie de filósofos que piensan que la realidad es un cúmulo de relaciones aleatorias y estadísticas, lejos de la dupla causa/efecto, a lo que llama regularidad estadística. Nuestros ojos se deberían de habituar a ver la imagen de la naturaleza desde el punto de vista de los fenómenos que se presentan dentro de esa regularidad estadística, como el clima, los diferentes parámetros de conducta, la economía o los procesos sociológicos. La realidad sería que la naturaleza responde aleatoriamente como responde la teoría cuántica.

Desde este punto de vista, la física de la materia pasaba a ser de separable y determinada a no separable, relacionada y aleatoria por mor de la teoría o mecánica cuántica. El problema de la incertidumbre es que toda medición abarca un gran campo de posibilidades que se desechan para una medición particular, con lo cual el proceso de incertidumbre se resuelve en la forma de medir, lo que implica una interacción entre lo que se mide y  la forma. Ello equivaldría a decir que la incertidumbre debería de ser complementaria para que las diferentes posibilidades de medición explicaran la mecánica cuántica de por sí inexacta. Por ello, Bohr explicó que la materia desde un punto de vista complementario y recíproco a veces se comporta como si fueran ondas y otras como si fueran partículas, pero de un modo u otro siendo complementarias son aleatorias y relaciones de probabilidad. La materia y en consecuencia todo lo que existe es indeterminada y recíproca, vendría a concluir el resultado de los estudios físicos de Heisenberg y Bohr en la llamada Interpretación de Copenhague.

Así los principios que aparecen en las explicaciones físicas de Heisenberg y Bohr son puramente abstractos a pesar de los datos de instrumentos de medición y la interacción con las cosas. El resultado de la investigación microscópica de la materia aboca a un análisis abstracto de conceptos en los que se fundamenta la teoría cuántica, tales como reciprocidad, complementariedad, contrarios, indeterminación, principio e incluso relación como función. La relación con el pensamiento de Anaximandro es que los conceptos en los que se basan las tesis expuestas funciona del mismo modo, siendo conceptores básicos que tienen  la propiedad de relacionar y relacionarse entre sí en cuanto su definición pura conceptual es la misma. Por ejemplo, la teoría de Heisenberg y de Anaximandro es un principio o una disposición. Para que una teoría se pueda exponer se necesita de un conceptor básico como es “principio” que equivaldría a lo más simple del pensamiento que se pueda formar o funcionar a partir de una definición o concepto. El principio como conceptor básico es lo que es intrínseco que permite mover, hacer del mejor modo, cambiar, estructurar y conocer, así como a las causas intrínsecas y extrínsecas de lo que se presenta. Sin el conceptor de principio no se podría pensar una teoría.

La indeterminación es el opuesto de un conceptor básico como es término o peras, el límite. El límite es lo medible, la forma, el fin del movimiento, la sustancia y el conocimiento, es decir, lo determinado de un modo general. La indeterminación como principio es complementario a su opuesto el término bajo el aspecto de todas sus divisiones de subconceptores, y por tanto, a lo no medible, lo informe, lo infinito y lo ilimitado, en suma, lo que no se puede conocer. De un modo analítico Anaximandro expuso unos conceptores básicos para deducir una posible estructura del pensamiento a partir de la indeterminación. Heisenberg y Bohr lo hacen de un modo inductivo y sintético, pero las consecuencias son las mismas en cuanto se consideran como conceptores básicos de un mismo modo de pensamiento puro, lo que sugiere que tanto filosofía como física están mucho mas cerca que lo que admiten unos y otros, y posiblemente la relación está en comprender el tiempo.

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