Rectificado y pulido de relojes


Rectificado

Cuando se termina de mecanizar una caja de reloj, nunca tiene un acabado perfecto. Para ello, necesita de un proceso de acabado geométrico llamado rectificado, además del pulido final. Así se mejora la precisión final de la caja, que tendrá mucho mejor ajuste de los diferentes elementos que la componen. El pulido le proporciona a la caja una sensación estética de mayor acabado y perfección, mostrando las pequeñas líneas y reflejos que emanan de la caja una mayor seducción al futuro cliente.

El proceso consiste en sostener la pieza de trabajo, es decir, la caja, de un modo manual o magnético para que la rueda de la rectificadora o de la pulidora pueda moverse libremente por la superficie. Los rectificados funcionan mejor sobre superficies duras, ya que con superficies blandas se tiende al glaseado de las mismas. Los abrasivos utilizados son el carburo de silicio, corindón y el carborundum. Se suele realizar este proceso entre 7-37º de temperatura.
El pulido afina el proceso de rectificado, realizándose con una barra de bruñido o una rueda de pulido con pasta abrasiva con partículas micrométricas con cera. La superficie tratada puede quedar terminada como si fuera un espejo o bruñida y satinada, dependiendo del grosor de la superficie de la rueda de pulido sobre la caja.

Un buen pulidor es tan importante como el diseñador o el fabricante de cajas, ya que la forma final depende en muchas ocasiones de la experiencia y el gusto del pulidor, para encontrar la correcta dirección de un satinado o de la superficie-espejo.


Pulido

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