La precaución y la meditación en el estoicismo

Michael Foucault describe la aproptosía como ausencia de precipitación en su Tecnologías del Yo. Consiste en la capacidad de detener un pensamiento antes de consentirlo o negarlo, para actuar razonadamente en la respuesta con los imprevistos, como parte de ese cuidarse a sí mismo del pensamiento estoico.

Diógenes Laercio explicaba que existían tres afecciones pasionales, la alegría, la precaución y la buena voluntad. La precaución es contraria al miedo y al temor puesto que es una abstención racional, porque sabiendo la importancia de la figura del sabio estoico este no puede ser nunca temeroso aunque sí precavido. La razón se relaciona directamente con la precaución.

En griego aprooptos significa lo imprevisto, que para los estoicos la aproptasía es la capacidad de manejar lo imprevisto razonadamente sin precipitarse en las decisiones a tomar, sin dejarse llevar por la pasión o por la intuición cuando la circunstancias lo indican. Para dominar esos imprevistos existen una serie de tecnologías del yo como la melete, que es la meditación estoica. La base de la melete es el superioridad del logos, de la razón y por tanto, para operar con cualquier imprevisto lo mas conveniente es el ejercicio de la meditación.

Esta melete o meditación estoica es el trabajo que realiza uno mismo para preparar la improvisación, anticipar el pensamiento a través del diálogo, con respecto a la situación real. Así, la aproptosia como manejo de lo imprevisto está directamente relacionada con el ejercicio de la meditación, como anticipación razonada de las situaciones reales, donde uno mismo comprende un contexto para prever una solución, dice Foucault en su Tecnologías. El ejercicio de la meditación consistiría en suponer los posibles acontecimientos de un modo articulado con las respuestas y reacciones a ellos. Si existe algún escrito que nos enseña a ser precavidos figurando todo tipo de situaciones y acontecimientos para predecir esas respuestas y guardarse de caer en el precipicio de la precipitación son las Meditaciones de Marco Aurelio. Es todo un compendio de pensamientos y proposiciones para ser prudentes a la hora de tomar una determinación. A modo de consignas razonadas, Marco Aurelio describe durante doce libros los diferentes modos de ser cautelosos, no precipitarse en la acción, manteniendo el principio hegemónico de la razón. En una época tan vertiginosa como la que vivimos, donde la velocidad impide la detención y aumenta la precipitación en la toma de decisiones, no está de más el ejercicio de la aproptosia como manejo de lo imprevisto previendo el tipo de acontecimientos, las evoluciones y posibles sentencias, como un modo de anticipación a ellas siendo a la vez cauto y precavido.

El tiempo se contrae cada vez más al paso propio del mismo. La velocidad en que trascurre cada vez se percibe en menor medida, lo que implica que lo imprevisto no se descubre y se transforma en rutinario. Lo inesperado sucede tan rápido y tan imperceptible que no existe capacidad de respuesta ni detención ante ello, aunque las consecuencias de su falta pueden ser inmediatas o mediatas. La inercia ante las situaciones inesperadas que se han vuelto imperceptibles hacen que el actor de la vida sea un durmiente. La vida es esperar lo inesperado y percibirlo. Se comprende todo tipo de situaciones antes de que acaezcan, a pesar de la velocidad en que trascurre la existencia. Para ello, es muy importante el ejercicio de la memoria, además de la meditación de los errores para aprender de ellos y ser cautos a lo hora de repetir la misma acción. En realidad, la precaución es el recordar unas reglas de conducta para evitar la precipitación en todo tipo de acciones. Es la askesis estoica, donde la verdad no está en una revelación, sino en las consignas de los maestros que uno mismo ha metabolizado y asimilado para sí.

La askesis estoica significa, según Foucault, una consideración progresiva del yo basada en la memoria de lo que uno ha hecho y lo que debería de haber hecho. Es un ejercicio constante de meditación fundamentado en la memoria potencial del acontecimiento virtual y actual, imaginado y real, para un estar preparado como principio permanente de acción. El razonamiento no ocurre en el momento de lo imprevisto, sino durante la meditación de lo que se debería de haber hecho y lo que se hizo. Ello conlleva a una respuesta memorizada que se volverá a usar en una situación similar para evitar al máximo lo imprevisto. En ello consiste la ascesis estoica, en memorizar a modo de consignas los razonamientos que han llevado a una acción para ser cautos y no dejarse llevar por la precipitación. Esto es lógico, ya que en una acción inesperada el tiempo de respuesta es mínimo y no se puede estar razonando cuando algo imprevisto requiere una solución rápida. Si se ha memorizado de un modo razonado una acción. la respuesta en sí misma no es fruto de la precipitación sino que es la consigna razonada como respuesta a un imprevisto, que impida realizar una acción con consecuencias negativas si esta hubiera sido espontánea. En realidad, es un saber manejar los tiempos de la acción directa y los tiempos de la acción pensante y meditativa.

La base de todo este razonamiento y meditación donde la askesis estoica está en la comprensión de los errores de uno mismo. Séneca en el libro III, XXII De la ira dice que el error más grande de uno mismo son los malos cálculos, estimando en demasía lo que se da y se ofrece y muy poco lo que se recibe a cambio. Quizá el error más grande es no prever lo imprevisto, porque las acciones se repiten constantemente. Los modos de acción, las relaciones intersubjetivas, los acontecimientos suelen estar estructurados y lo imprevisto como impensado lo deja de ser por la meditación y el razonamiento preventivo. En este aspecto los estoicos eran unos maestros, ya que preveían todos los acontecimientos hasta los más negativos. La praemeditatio malorum practicada por los estoicos es una previsión del percance equiparable a la reducción eidética de Husserl. Presentaban tres estadios de reducción eidética, imaginado un futuro virtual que acontece la peor opción en muchas posibles sería la primera. Una segunda donde esos hechos no se imaginan para un futuro lejano sino en plena actualización dentro de un mismo proceso o acción. Por último, la reducción se realiza no para enfatizar la desgracia sino para entender que no lo son, algo que se debe de aceptar. De esta forma que parece negativa, en realidad es entender que lo que ocurre por inesperado que sea no es una desgracia, es un destino que se debe de aceptar.

Quizá es negativo el pensamiento estoico en este sentido, pero tampoco Heidegger es muy optimista en su pensamiento de estar con la muerte o ser para la muerte. La existencia se vive y posiblemente la muerte, pero la desgracia es no poder vivirla como existencia. Un criterio de máxima precaución es un análisis de los todos posibles acontecimientos, con una síntesis de consignas como soluciones razonadas y rápidas a la vía del destino de cada uno. Ese uno se convierte en su propio maestro a través de la propia meditación del error, creando sus propios logoi, sus propios lemas y reglas. En eso consiste la meditación estoica, en el resultado y aplicación del libro de los errores previstos y enmendados por uno mismo en el tiempo que trascurre la existencia.

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