¿Función o contexto en el diseño? Escorzo


Bentley Rim

Hace unos meses asistí a una presentación informal de los prototipos de los Juntores, en un club de amigos de los relojes. Durante la misma, un joven arquitecto me preguntó que no entendía la función que contenía la desmesurada altura del Juntor, 19mm, que para él se le antojaba excesiva y sin ningún tipo de utilidad. Mi respuesta fue que el Juntor era una idea conceptual-filosófica como expresión formal-material de un diseño dentro de esa idea. El diseño del Juntor se basó en la delimitación de un concepto filosófico, fundamentado en planos ontológicos y sistemas de tuercas y tornillos como juntas de aplicación ontológica del modo social. Por supuesto, la explicación no le convenció en absoluto, ya que había una disparidad en la comprensión de la idea de función. De todas formas, creo que mi explicación debió de ser mucho más diáfana que no tan conceptual en casos así, ya que no hay nadie que la entienda.

El concepto de función en arquitectura o en diseño se refiere a la idea de Vitrubio como utilidad. Un edificio no debe de tener trabas en el uso, los espacios deben de ser bastante formales en su adaptación a las costumbres de sus habitantes. Es la utilidad pragmática de un objeto o su aptitud, lo que Aristóteles llamaba su areté. También la función es una operación como acción dirigida a un fin y este fin puede ser dirigido por el propio actor o productor de esa función. El productor puede querer que la función sea de conocimiento de formas, de significado, de contexto o solamente un ejercicio conceptual. El joven arquitecto entendía a la función desde su utilidad, pero no desde el significado o de su interpretación desde el punto de vista del productor, en nuestro caso desde la perspectiva de EXTático. Nuestra idea de función es más bien conceptual en primera instancia y en segunda es contextual. Ideas que proceden de Sol Lewitt y de Eisenman desde el campo de la pintura y de la arquitectura, lo que equivale a ser más interpretativa dejando al espectador la perspectiva que le ofrece su propio contexto. En tercer lugar nos basamos en la teoría del escorzo de Ortega y su idea de límite.

Sol Lewitt parte de la base de trabajar el arte lejos de los aspectos formales estéticos establecidos, para intentar olvidar el objeto de percepción e introducir nuevas posibilidades estéticas conceptuales. El objeto se planifica lejos de la percepción directa para alejarse de la propia subjetividad y materializar conceptos, que fueran propiamente interpretativos del espectador. Desde este punto de vista, Sol Lewitt criticaba a la arquitectura por el exceso de funcionalidad en sus formas y planteamiento, y por lo tanto, en la rigidez para crear nuevas formas y conceptos estéticos, no logrando ser conceptual, que podría ser extensible al diseño en cuanto está fijado a la función como uso.

La crítica conceptual a Sol Lewitt la desarrolló Eisenmann, ya que explicaba que la arquitectura sí que podía llegar a ser conceptual porque depende del contexto. El contexto, dice Eisenmann, depende del lenguaje donde significado y significante contienen una expresión conjunta contextual, generando espacios de significados. El ejemplo sería la obra “Fuente” de Duchamp, que dentro de un espacio como es la galería de arte, presenta un significado diferente, donde el concepto depende del contexto. Aun así, el contexto se limita a un entorno con un significado profundo, pero más bien integrado en un concepto formal que es el propio medio y la misma función de la que no puede huir la arquitectura. En cambio, el reloj ya no tiene una función entendida como utilidad, sino mas bien es la función como conocimiento de sí mismo o de lo otro. Esto se debe a que leer la hora no es la función básica o no es útil necesariamente. Por eso la función toma aspectos estéticos, de significado, de formas o conceptos, que en realidad son las propias circunstancias que rodean al yo interpretativo propio, que es el que posee el reloj. Soy yo y mis circunstancias que miran en escorzo, pero desde el punto de vista de Ortega como un órgano como función.

La definición del concepto de escorzo en Ortega es “el órgano de la profundidad visual: en él hallamos donde la visión está fundida con un acto puramente intelectual”, que en realidad es una función. Para Ortega la dimensión de profundidad es visual, auditiva, temporal o espacial. Ello implica que cualquier visión de una superficie es consustancial una visión de profundidad que la acompaña. El escorzo no es un recorte en 2D como un plano, sino que es una dimensión en 3D pero con todos los matices intelectuales que se puedan ofrecer. No es puramente un fenómeno, es una perspectiva del mundo patente superficial y del mundo latente y profundo. Los significados del contexto como escorzo no son de un lenguaje del espacio y su significado, sino que es una función del yo mismo, propiamente interpretativa de la visión, tanto superficial como profunda de cualquier perspectva. Es una relación entre las circunstancias del mundo patente y del latente, donde el escorzo como un órgano regulador o como si fuera una lente bifocal que tiene el yo mismo, explora los diferentes grados de realidad como conocimiento. Esa es la función del escorzo y la interpretación de lo que debería de ser un contexto desde el punto de vista del mismo dentro de la teoría de Ortega. Si bien Ortega no elaboró esa teoría, el estudio detenido de su obra, da lugar a esta interpretación para poder ofrecer una explicación de la función, como el contexto de unas circunstancias para un yo en un acto de relación intelectual e interpretativo.

El reloj en la muñeca desde mi perspectiva está en escorzo. Es una superficie como mundo patente, donde me puedo quedar, pero más allá hay un mundo latente, donde la función del escorzo orteguiano es indagar sobre los diferentes modos en una visión de profundidad. Es ahí donde la función como utilidad no tiene su porqué, sino es la función como significado circunstancial como escorzo auditivo, visual, espacial, temporal. ¿Qué es lo que me arrastra hacia la comprensión conceptual? ¿La forma sencilla y a la vez poderosa del Juntor? ¿Sus dimensiones espaciales? ¿Su visión formal? ¿El significado filosófico del Juntor explicado en el blog, añadido a la visión y espacio que ocupa? ¿Su extraña y sorprendente espacialidad? Esas son las preguntas que queremos que el espectador se haga cuando mira en escorzo a su muñeca con un reloj de los nuestros. La pregunta del joven arquitecto sobre la función consiguió el efecto de mirar en escorzo de profundidad, aunque yo no supiera expresarme lo suficientemente claro en su momento, para que se pudiera captar esta idea. Ahora tampoco sé si lo he conseguido, pero por lo menos sí que podré dar una respuesta mucho más analítica y sintetizada desde el punto de vista de la teoría de Ortega sobre el escorzo en base al diseño.

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