La representación y el icono en el diseño

La representación y el icono son dos formas de conocimiento de la realidad desde un punto de vista extrínseco e intrínseco. Lo extrínseco pertenece a una realidad de formas geométricas, euclidianas donde la representación es una figura, un cuadro, un esquema que se forma en la mente del individuo como proyección de un ser externo de superficie. Este cuadro de geometría contiene accidentalmente cualidades que los conforman, siendo extensiva y específica en cuanto que los límites son morfológicos, orgánicos, separados y no relacionales sino más bien contiguos, adyacentes, fronterizos y lindantes, pero formados por exterioridad. Existe una oposición por contrariedad en la forma representativa que la identifica separada y diferencialmente.

La representación emana de un objeto y contiene su realidad en cuanto ese objeto esquematizado tiene un significado. Representación, objeto y significado equivalen a plasmar una realidad análoga, equivalente pero cada una de las partes separadas de la otra, y por tanto, débilmente cohesionadas por similitud o semejanza, cuyo camino es la trascendencia. No se duda de la realidad extrínseca pero es superficial, fenoménica, separada y repetitiva. La representación es repetición en cuanto las formas geométricas que expresan al objeto contienen el mismo significado diferencial, análoga incluso en las mismas identidades que define. La representación “árbol” sirve para todo tipo de género y diferencia específica, cualitativa, generalista y universal, como condición de un conocimiento de la realidad máximamente compartida, no original, lo que supone ser una imagen que copia esa realidad externa y experimentada casi fotográficamente.

Para la forma de conocimiento representativo lo verdadero es lo superficial, extensivo y material entendido como realidad física de la cosa que se esquematiza de un modo claro y separado en una subjetividad sujeta a la forma geométrica del objeto. Esa realidad es trascendente en cuanto es radiación del objeto sea por definición o por figuración, una realidad separada y desligada al hecho de conciencia, aunque sea adecuada al signo. El sujeto entonces no es causa formal del objeto en la conciencia, y por tanto, la representación será una reproducción nunca un original, ya que es representativa y figurativa de la cosa copiada.

El diseño es un trazo o un figura, el dibujo de una forma. Desde el punto de vista de la representación el diseño sería la copia de un objeto al que el dibujo lo conforma. El diseño representativo sería de superficie, a partir del conocimiento de las formas euclidianas que emanan de la cosa o de la realidad física extensa. Sería lo limitado en cuanto está separado y separable de lo contiguo, sin estar cohesionado ni relacionado salvo por un contexto de funcionalidad. El diseño de la representación es extrínseco y específico, análogo por semejanza a una realidad física que se expresa en la copia formal figurativa, calcada de lo extenso/externo. Si consideramos al diseño dentro de una realidad interpretativa o hermenéutica, contiene una etimología que lo vincula al concepto como un pensamiento que se expresa por palabras y se conforma, lo que implica una mayor participación del hecho de conciencia. Hay entonces una relación de la realidad que pasa a ser comprensiva del concepto o del pensamiento a través de la palabra. Sería marcar el territorio o delimitar el concepto. En realidad, diseñar proviene de la palabra italiana designare que significa delimitar que se usaba para delimitar la ciudad por medio del arado, urbem arado designo. Este delimitar es un términus, los postes que limitaban un territorio, que era la palabra latina que se usaba para el límite como un concepto. El pensamiento se limitaba por el concepto, se diseñaba por la marca con el arado en el territorio. Los postes, los hitos, conformaban la expresión conceptual del diseño. El diseño es la expresión intrínseca del concepto, del pensamiento conformado. A este tipo de diseño yo lo llamo Icono.

Un icono es la comprensión de un concepto conformado a partir de una realidad intrínseca, que equivale a la expresión conceptual delimitada a través del diseño de un hecho de conciencia de una subjetividad yoica. Es el pensamiento construido intrínsecamente a partir de un sujeto propio, que expresa sus propios hechos y productos de conciencia como su propia realidad histórica y no de formas geométricas sino de formas de significación. El límite es una fuerza que aúna lo diverso a partir de un sentimiento del yo. El icono se convierte en un nuevo espacio de significación conceptual como producto de un yo que lo conforma espacial y materialmente, que expresa un término pero no reproduce una forma sino que produce una fuerza expresiva que tiene que ser comprendida. La forma de la fuerza es el tiempo, y es lo mediado entre el mundo inteligible interior intrínseco y el mundo de los fenómenos exteriores y extrínsecos. Por tanto, la esencia del diseño como icono en cuanto es forma de la fuerza es el tiempo y este es el yo propio. Sin una fuerza es imposible trazar líneas ni el movimiento, ese trazar líneas, el delimitar el diseño como icono. La fuerza hace inteligible al concepto, hace comprensible a lo determinado determinable de la forma del tiempo, el icono. El icono es a la vez sujeto y objeto como expresión de la forma del tiempo propio.

La comprensión del icono proviene del impulso estético. La comprensión implica que no existe una separación entre el concepto como pensamiento y el tiempo propio que lo interpreta o comprende, que es el yo. Además el comprender es una función de relación en el conocimiento intrínseco, que equivale a entender o percibir que existe una conformación productiva entre el yo  y el pensamiento/idea/objeto. El comprender no es una acción basada en la lógica racional sino más bien es una acción aprehensiva, como penetración de lo intrínseco, además de ser correlativo en la misma serie de transformación productiva dinámica y activa.

El icono es un concepto comprendido como constructo, cuya función es el conocimiento intrínseco del significado histórico de la unidad estructural vivencial, que se expresa delimitado por el trazo o de las líneas que lo forman, conforman y transforman. Es una realidad activa del vínculo inmanente sujeto/objeto expresado como tiempo propio en el marco de un contexto, por lo cual ese concepto como constructo contextual es una forma topológica. Es un espacio de significado de relaciones de superficie y de profundidades para la comprensión de una función de conocimiento. Es la parte más objetual de un escorzo del que puede formar parte e incluso dos o tres a la vez. Es la realidad actual/virtual del diseño delimitado como concepto/constructo que a la vez es sujeto/objeto transformado en espacio/materia relacional, y por tanto, no separable.

La representación como lo representativo en el diseño se acerca a un estadio de superficie en el conocimiento tanto de la forma como del trazo en sí. Es el dibujo como copia sin originalidad ni contexto, como expresión de un mundo patente, geométrico y euclidiano. El problema está en que el diseñador se detenga en este tipo de conocimiento representativo y comprenda la realidad solamente desde lo externo o extrínseco dejando de ser creativo. El producto materializado desde el punto de vista de la representación, siempre será un objeto sin parte de sujeto, ya que es representación de la copia. Por otro lado, el icono es el sujeto/objeto materializado en una realidad a la vez actual/virtual que debe de ser sentida y comprendida intrínsecamente, en una relación con respecto al impulso estético intersubjetivo. Los sujetos se hacen a la vez objetos al participar por el sentimiento estético de la visión, el tacto o los sentidos en su encuentro con el icono. El icono necesita del encuentro para ser comprendido y no la simple mirada de lo representativo del conocimiento externo.

Conformar y transformar un concepto en un icono para ser comprendido es la máxima tarea que puede aspirar un diseñador, sea filósofo, escritor, pintor o lo que sea ya que en realidad es un creador. El creador es el que da forma al trazo, a la línea por medio de su propia fuerza que es el tiempo, de un modo activo, ya esa actividad es la propia realidad mostrada como función del tiempo propio. Este texto es un icono.

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