Grados de complicación

La complicación es sinónimo de complejidad, ahora que está de moda el pensamiento y la estructura de lo complejo, pero desde el punto de vista de lo divino. Con la muerte de Dios, según explicaba Nietzsche, la complicación pasa a ser cosa del hombre, y mas concretamente del yo. Este puede ser entendido desde un modo absoluto como explica Fichte o concretamente como el yo del tiempo propio.

Cuando se habla de complejidad, en la ciencia se está hablando de estructuras de carácter aleatorio que se ordenan en el desorden. Estas estructuras caóticas se correlacionan dentro de casi todos los campos de la ciencia, para intentar desarrollar un análisis de lo complejo, aunque este concepto no puede ser medido. Las estructuras aleatorias o disipativas lo intentan guiadas por la segunda ley de la termodinámica. Aun así, hay quien dice que estas estructuras tienen un carácter abstracto y lo complejo no puede ser medido. Ese es el problema de la ciencia moderna, que todo debe de ser medido para ser explicado, incluso la propia complejidad.

Complejo proviene de la palabra latina complex, unido, complicado y esta de complicare. Complicare proviene del plicare latino, plegar, doblar, unir los pliegues. La complicatio era un concepto teológico del neoplatonismo que se usaba para expresar el sentido que tienen las cosas en el Uno y el Uno por las cosas. Esta noción teológica equivalía a una explicatio y una implicatio donde la explicatio o explicare era desarrollar y la implicatio significaba englobar. Esto equivale a una idea panteísta donde Dios es explicado o se desarrolla a través de las cosas y a la vez engloban la idea de Dios. El problema de la complicación, ahora complejidad es que no deja de ser un concepto o una noción universal donde el yo está al margen de interpretar la complicación o el desarrollo y acotamiento de las cosas que le rodean.

La complicación desde un punto de vista conceptual ontológico es la explicación e implicación del yo como tiempo propio, lo que equivale a decir, el cómo se desarrolla un yo y qué es lo que engloba del mundo. Es un ordenamiento, una estructuración y desarrollo de lo complejo pero desde una interpretación propia, dentro de los propios espacios de significación.

Desde el “no te compliques la vida” hasta “la vida es muy complicada” la gente comprende que la complicación es inversamente proporcional a la felicidad. Mientras el grado de complicación, es decir, el grado de desarrollo y englobe que relaciona al yo con las cosas sea mínimo entonces se es más feliz. Con esta idea, la gente huye del pensamiento de explicación-implicación del yo con el mundo creyendo que se es más feliz, pero sucede todo lo contrario porque el no complicarse equivale al desconocimiento de propio de cada yo. Huir de la complicación es escapar de sí mismo y con un grado cero de complicación es imposible relacionar las cosas de este mundo con uno mismo o con los otros.

Por eso, explicaba Espinosa que la idea de la felicidad estaba en el tercer género de conocimiento, que era la intuición. La intuición significaba para Espinosa comprender la relación de la expresión de todas las cosas. Expresión es la palabra que utilizaba como sinónimo de la complicación. El hombre es mas feliz mientras mas se complica la vida, porque comprende en mejor medida la estructura de relación de la cosas. Claro que para Espinosa el hombre estaba determinado y era un autómata. Con Fichte se recupera el sentido de un yo más pragmático, aunque no es hasta Heidegger donde ese yo como ser-ahí alcanza el significado puro de ser el propio tiempo, la expresión de su propia complicación.

En definitiva, para ser feliz o por lo menos para no estar dentro de la oscuridad, los grados de complicación influyen. A mayor complicación de la vida, a mayor comprensión de la relación compleja de las cosas que nos rodean y nuestra interrelación con ellas, seremos más felices. Quizá ser feliz es un estado utópico, pero puede ser equivalente a no tener la angustia de la incertidumbre, de los estados caóticos del desorden, ya que la misma complicación en sí, es la estructura aleatoria del yo propio que ordena lo que está desordenado. La felicidad entonces sería ausencia de angustia por la misma complicación.

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