Idealizando a los suizos

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En España se tiende a idealizar todo lo que suena a extranjero y en el mundo de la relojería a los suizos. Qué duda cabe que gracias a ellos el mundo de la relojería ha avanzado mucho. Nuevos materiales en cajas, platinas, nuevas técnicas de fabricación aplicadas a los diferentes elementos y una continua investigación en un campo en el que parece que todo está descubierto. Pero todavía nos sorprenden con nuevos balances magnéticos, resortes de fibra de vidrio o la posibilidad de fluidos autocargantes. El problema es que no todo es tan bonito como parece.

Lo primero que sorprende con la industria relojera suiza es la propaganda. Si bien parece que ha conseguido que las grandes empresas sean reconocidas por el público aficionado como “manufacturas”, la realidad es muy distinta. La idea de manufactura pretende expresar, que todos los elementos de un reloj son construidos en la misma casa. Seguramente, cualquier persona versada en logística comprenderá que es inviable construir todas las piezas de un reloj en una misma fábrica a estas alturas del desarrollismo industrial. Con tantas piezas y tantas operaciones la posibilidad de la manufactura es impensable. Pero lo mas sorprendente es las empresas que fabrican esas piezas fuera de la “manufactura”. Son los clásicos ateliers, talleres en pueblos perdidos en las montañas de Suiza, donde introducen una máquina de CNC de cinco ejes, en una casita adosada de una calle del pueblo y que aquí en España yo dudaría en que pasaran una inspección de industria o de trabajo. En esos ateliers se pueden ver cajas, biseles, platinas de las marcas suizas mas prestigiosas, en un entorno idílico fuera del taller, pero casi medieval salvo por la máquina, dentro del mismo. Vamos, que allí no te abrían la puerta si no dabas la contraseña.

Es extraño que en aras del marketing, oculten los comienzos de la revolución industrial, que fue con la división del trabajo. Adam Smith en La riqueza de las naciones plantea su tesis a partir de observar cómo operaban los ateliers suizos, donde para hacer un reloj cada operario, cada taller, se especializaba en la fabricación de algún elemento, para que fuera mas rápida. En realidad, los suizos son los inventores de la idea de manufactura, pero también de la idea del outsourcing. Y aquí viene lo bueno, porque si se va a fabricar fuera de mi casa, piensan ellos, que mas da 30 kilómetros que 11.000, que cuando regrese la partida, ya nos encargaremos de quitarle los rasgos oblicuos.

Hoy en día, es raro que alguna empresa suiza no fabrique alguno de sus componentes en Asia Oriental o lo que es lo mismo en la China Mandarina. Si sales de Ginebra con destino a Hong Kong, es fácil ver allí ejecutivos de empresas muy conocidas suizas con sus ingenieros y no con sus directores de marketing. Incluso esos mismos ejecutivos, que toman café entre ellos, intentan esconderse en el mismo avión donde no hay escapatoria, para no encontrarse. ¿Es posible que una empresa que tenga 175 operarios pueda producir mas de un millón de movimientos al año? Eso mismo es extensible a toda la industria suiza a menos de que estén trabajando los siete millones de suizos. De momento, no tengo constancia de que los niños suizos de 2 años estén sustituyendo sus peonzas musicales por máquinas de CNC con música.

Lo mas gracioso del caso es que todos nosotros nos hemos creído el cuento chino de que los suizos no fabrican en  China. Pero la realidad es que incluso las juntas tóricas hablan mandarín. Si algún españolete se cree que su reloj suizo es enteramente un swiss made, está mas engañado que un chino, que encima es el que fabrica los relojes, ya que para los suizos los españoles somos sus chinos.

Lo peor de todo ya no es eso, es que encima nos cargan con estereotipos de informales, irresponsables, poco trabajadores y con falta de palabra. Si alguna empresa española quiere tener contacto con empresas suizas, que se prepare. Primero, no existe la confianza para ellos pero sí que tú la tienes que tener con ellos. Por eso, págame por adelantado te dicen, pero si les tienes que hacer un trabajo como fuente externa, te dicen ahora te pago el 30% y ya veré cuando os pago lo que falta. Segundo, una vez que han recibido el cheque, si tu pedido es pequeño, allí te lo dejan en espera unos cuatro o cinco meses, una operación que no tarda mas de un día o una semana en realizarse. Y eso es lo que hay y si no puerta. Tercero, cuando recibes el pedido, después de esperar tanto tiempo, creyendo que te van a dar la mejor calidad posible, pues no es para tanto. Al final, echas de menos aquel chinito tan simpático y amable, que te hacía los encargos en menos tiempo, mas barato y seguramente ahora hasta mejor.

Creo que lo único que salva la industria suiza es la tendencia a la innovación y al diseño. Los chinos no entienden que lo mas importante es el diseño y en este tema los suizos son únicos. Los diseñadores chinos están muy mal pagados, aunque sé que son muy creativos, pero no se pueden expresar. Como no existen marcas chinas importantes, lo que les interesa es la gran producción. Por ese motivo, el diseño no entra dentro de sus planes, pero yo me pregunto ¿podría tener éxito una empresa de diseño de relojes en China cuando el mercado esté tan saturado de relojes muy baratos o muy caros? Habría que probarlo.

De todas formas siempre diré que lo mejor de los suizos son los españoles que se fueron allí muy jóvenes y nos abren sus puertas con mucho cariño. Gracias a ellos hemos podido comprender un poco mas la tan hermética industria relojera suiza. Para estos españoles suizos, que no dejaron nunca de pensar en sus raíces mi mas sincera admiración y respeto.

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