Sueños del futuro

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Devenir Foto Susa Petit

Mi profesora de francés me contaba hace poco que cuando daba clases a los niños, les pedía que dibujaran cómo sería el futuro para ellos. Todos dibujaban coches que volaban. Aunque parezca que hay algún diseño de coches voladores, uno de ellos español, estamos bastante lejos del futuro que nos auguraban los chavales hace algunos años.

Nosotros pensábamos que nuestro futuro sería la conquista del espacio. Nuevos mundos colonizados en Alfa Centauri o Altair. Nuestros dibujos eran cohetes a la luna, a Marte o quién sabe a dónde. Cada uno ve el futuro de una manera muy diferente hace 30 o 40 años a como lo vemos ahora.

El futuro que pienso es un futuro intuido pero también un futuro soñado. Para que estos sueños ocurran, la naturaleza del hombre tendrá que avanzar hacia una autonomía individual ética y racional, que le permita prescindir de la tutela del Estado. Los propios individuos serán los que se organicen ellos mismos. Las sociedades dirigidas con un objetivo común, serán mucho más prácticas y alcanzarán sus propósitos rápidamente, además de una manera global. En cierta forma, esto ya está ocurriendo con organizaciones como chang.org., que consiguen involucrar a un gran número de individuos con problemas que nos afectan de una manera u otra a todos nosotros.

¿Hasta dónde puede llegar una organización como Igualdad animal en la defensa de los animales? Puede que lleguen a humanizarlos hasta tal medida que consideremos que con sus nuevos posibles derechos, deberían de tener una educación similar a la nuestra. Si las nuevas teorías lamarckianas, como la teoría de la simbiogénesis, fueran ciertas ¿sería un sueño hablar con nuestra mascota y que nos respondiera? Yo muchas veces casi lo creo cuando miro a Alfie, mi perro.

Otro de mis sueños es que los niños fueran gestados en el laboratorio y a la carta. ¿Fuerte no? Hay muchas razones para soñarlo. La primera que se me ocurre es que debe de ser muy duro para una mujer que trabaja, llevar a cuestas la gestación de un niño durante nueve meses y trabajar. Se podría hacer en casa con una tecnología avanzada, sin ningún tipo de problema. Creo que con esta manera de pensar nos acercaríamos un poco mas a establecer una igualdad en un futuro laboral cada vez mas competitivo. Sinceramente no veo ningún tipo de problema ético.

Todo lo que podamos soñar ya está inventado o pensado para ser inventado. Quizá lo que más me gustaría que se hiciera realidad es el sueño de la telepatía. Me refiero a la telepatía no intuitiva, ya que uno por perro viejo casi es telépata. A muchos los veo venir casi sin verlos. Es la telepatía que contaba la ciencia ficción con la que sueño. Chips injertados que permitieran comunicarse el uno con el otro, recibir e-mails, archivos, whatsapps, sin necesidad de llevar nada encima. Y además que no se pudieran hackear. Creo que esto último sería la verdadera ciencia ficción.

¿Por qué este sueño? Porque debo de ser el último hombre vivo, como la película de Charlston Heston, que no usa ni tiene ni lleva teléfono móvil. No es que sea de alguna secta antitecnológica, sencillamente porque me molesta llevarlo. Claro que un injerto así, como el de nuestros amigos semihumanos, no me molestaría llevarlo y encima cada vez nos pareceríamos un poco más. Seguro que con el chip sí que me responde Alfie.

 

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