La construcción de los conceptos y el metabolismo.

Un concepto es la explicación pensada, y por tanto, interpretada de un algo por un alguien. Ese algo se conceptualiza, se construye a través del alguien. El único alguien que yo conozco y que interpreta y piensa soy yo. He aquí el primer concepto construido de la filosofía.

El segundo concepto de la filosofía es que todo cambia. A esto es a lo que los griegos lo llamaban metabolé, metabolismo. Esta palabra significa que todas las partículas, incluso las células del cuerpo humano cambian a lo largo de la vida. En la naturaleza nada es permanente. Es la idea de que el movimiento es eterno, infinito, que no se detiene ante nada. Si es así, implica que todo es un caos de variabilidades infinitas que no se pueden sujetar.

El tercer concepto de la filosofía es que el ser es una esfera inmóvil, donde no existe el movimiento, solo lo que se puede pensar y decir. Fuera de esta esfera no hay nada que se pueda pensar ni decir. Algo que es o que puede ser dicho tiene que ser dentro de esa esfera utópica, y por tanto, todo lo que pueda ser construido dentro de la esfera puede tener una interpretación. Eso es lo que yo entiendo en este tercer concepto.

La esfera es una figura que yo interpreto como yo mismo. Y si hay algo inmóvil es mi nombre, y por tanto, mi esencia como constructor de conceptos convertido en interpretador y constructor. De un plumazo, dos conceptos básicos el yo soy como constructor de conceptos y la esfera que contiene a todos ellos dentro de la esencia del nombre propio se han unido para explicar gran parte de mi filosofía.

Solo me queda el que todo cambia. Si la esfera soy yo y yo interpreto y construyo los conceptos, entonces todo lo puedo cambiar yo ya que lo único que no cambia es el nombre propio de la esencia de constructor en este caso yo mismo. Yo soy una esfera que construye conceptos y los metaboliza, los asimilo, los anabolizo, los catabolizo y los metabolizo. A este proceso básico en la biología de la vida alguien lo llamó la dialéctica como síntesis, antítesis, tesis.

Lo que quiero decir es que en la esfera de ese yo esencial, todos los conceptos se ajustan a esa ley del metabolismo celular, donde los conceptos son usados y desechados, en definitiva cambiados conforme a las necesidades circunstanciales del alguien, en mi caso yo. El metabolismo del concepto es una idea necesaria para comprender que todo lo que es pensado por un alguien no es permanente ni fijo y solamente necesario eventualmente.

El metabolismo del concepto permite la variedad de pensamiento, la creatividad del alguien, la conectividad topológica en todos los campos, como una red estructural en continua reconexión. Esa red topológica es móvil, viva, metabólica, que siendo conceptual y compuesta de conceptos, es ella misma el concepto de por sí. El alguien debe su esencia no a los conceptos en sí mismos, sino a esta red topológica estructural de reconexión metabólica de todo concepto.

Esta red topológica con la edad suele anquilosarse, como cualquier proceso celular que va acumulando toxinas. Las toxinas de la red son los conceptos que permanecen mucho tiempo sin cambiar, en su estado de construcción básico. La mayoría de los conceptos que usamos ahora ya no sirven o no están adaptados para las perspectivas actuales. Esos conceptos inmóviles, los que cada uno tenemos y no somos conscientes de su inmovilidad, son los conceptos tóxicos que anquilosan y deterioran la red topológica del alguien.

Según esto podemos cambiar nuestra manera de pensar, en caso de que la red topológica conceptual no esté lo suficientemente deteriorada como para reconectarse. Los conceptos son muy difíciles de cambiar si se utilizan como una parte real y necesaria de las acciones del yo. Si el concepto es necesario como base del yo y no se entiende como un valor de uso, una herramienta para la creatividad de ese yo, siempre quedará obsoleto por la velocidad.

Creo que una solución es el replanteamiento constante de cada concepto, ¿Por qué Dios o no? ¿Estado o no? ¿Qué es lo político? Todos estos conceptos pensados y repensados son la base de esa red topológica del yo, que solamente al replantearse se fuerza a que esa red topológica se estimule y no se anquilose.

En definitiva, yo soy un alguien que en esencia es uno con todo lo que se mueve y se circunscribe dentro de mi esfera. Un pensamiento mas de Fichte que de Ortega.

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