La muerte no existe

La muerte no existe

Creo que todas la personas e individuos que tienen miedo a la muerte se debe a que piensan que existe una realidad fuera de ellos mismos. La única realidad que se puede pensar de una manera fuerte y absoluta es la realidad del yo propio, la de cada uno de nosotros.

La realidad aparece cuando nos damos cuenta que el yo es llamado por su nombre, la realidad del yo propio. Esta realidad es absoluta y estática, es equilibrada y por tanto no tiene tiempo. Solo te das cuenta que tienes un nombre que no cambia nunca. Es la idea de la esfera de Parménides pero referida al yo propio como una realidad absoluta sin tiempo ni cambio. Mi realidad es inmutable mientras me llame como me llamo.

Pero esta esfera, que permanece inmutable gracias a su nombre propio, cambia dentro de sí misma a través de las determinaciones internas. Todas las posibilidades de desarrollar una diferencia se comprimen dentro de esa esfera, que en realidad es un contorno (una estrella, un polígono o cualquier simetría lo podría explicar también) y se desplegarán a lo largo de un tiempo lineal. El contorno podrá cambiar como espacio topológico, un contorno maleable homeomórfico dentro de ese tiempo lineal cronometrado, pero la esencia del no tiempo permanece como yo propio.

El otro concepto del tiempo que subyace en el yo es el tiempo del eterno presente, el del Aión. La realidad absoluta que piensa, que es la del nombre propio puede navegar, surfear a través de la memoria retroactiva. Los recuerdos son parte de la elección constante de las acciones del yo, de la realidad propia y pueden ser cambiados por este mismo yo. La percepción del recuerdo puede ser tan viva como un hecho actual, además que en la retroactividad de la memoria se puede cambiar la interpretación para encontrar un nuevo camino de actuación. Ver el futuro o ver el pasado es la misma acción dentro del tiempo del presente continuo. Con el tiempo del presente continuo los valores cambian, son monedas de uso, algo que Nietzsche explicaba bastante bien.

La realidad del yo absoluto es estática como nombre propio. Por tanto no cambia nunca ni tiene un destino. Esta realidad ni trascendente ni inmutable no le encuentra sentido a la muerte, solo a la respuesta del nombre. Por tanto ¿qué sentido tiene preocuparse por la muerte si para la realidad absoluta que responde a un nombre no tiene ningún significado en sí? El sentido si se quiere se podría encontrar en las realidades débiles para vivir ese tiempo lineal o el tiempo del presente continuo, pero sabiendo que la realidad absoluta del yo propio es estática y que la muerte no existe.

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