¿Nos estamos volviendo tontos por culpa de Internet?

¿Nos estamos volviendo tontos por culpa de Internet?

Eso es lo que dice  Nicholas Carr, que el exceso de información por el uso intensivo de Internet daña nuestra capacidad de concentración y de memorizar, lo que se traduce en una pérdida de inteligencia. Vamos, quiere decir. que la tablet nos está convirtiendo en tontos

Carr se basa en que el cerebro es plástico y que por cada nueva información que recibe, se construyen nuevas  conexiones neuronales o se refuerzan las ya existentes. La nueva información que llega a través de nuestros sentidos se almacena en nuestra memoria a corto plazo, que es donde se producen las nuevas conexiones neuronales o incluso donde las antiguas, la memoria a largo plazo se refresca de nuevo. A esa memoria a corto plazo o memoria de trabajo la llama carga cognitiva. Cuando existe una sobrecarga cognitiva, que es cuando hay un exceso de información, se produce una dispersión y distracción para el almacenamiento, que se trasforma en una falta de nuevas conexiones, y por tanto, en pérdida de la inteligencia.

Esta idea no es nueva, ya que desde que existe la escritura, los intelectuales temen que este tipo de adelantos nos hagan perder cualidades como en este caso la inteligencia. No cabe duda de que la memoria está vinculada a la inteligencia, a pesar de que en la nueva pedagogía se minusvalore la importancia de la acumulación de datos e información, que no es otra que la memoria a corto y largo plazo. El problema es que, si ya hay un gran rechazo a la memorización en las bases de la enseñanza infantil, con la llegada de Internet y el uso sin planificación de las herramientas que existen, puede que algo de razón contenga el pensamiento de Carr. Ahora bien, si conocemos el problema y reconocemos que existe, hay que encontrar la solución y no obviarlo o criticarlo sin poner los efectivos para utilizar Internet en nuestro provecho. Además, esto ocurre a todos los niveles, por lo que no solo nos debería de preocupar la educación en niños y jóvenes, sino cómo podríamos encontrar algunas fórmulas para que la carga cognitiva sea la adecuada a partir de un análisis de las causas mas realista.

En primer lugar, la carga cognitiva siempre ha existido. No es un problema nuevo. Es muy difícil de asimilar todos los libros que hemos leído, salvo un tanto por ciento muy reducido, por lo que nos hemos adaptado a una lectura y una memorización, que en muchas ocasiones ha sido excesiva. Mucha de la información que hemos tenido que asimilar no ha servido para nada o solamente para modificar esas conexiones neuronales, diría Carr. Pero sí de cada lectura no se ha sabido extraer alguna consecuencia, da igual que se haya leído muchísimo o no, ya que la erudición dista mucho de la sabiduría.

En segundo lugar, la profundización generalizada no ha existido salvo en ciertos campos de la filosofía o de la investigación en general. O va a ser que ahora todos somos y hemos sido Kant y tenemos la capacidad de analizar todos los libros que hemos leído y leemos. Pues va a ser que no. En España la única profundización que ha existido es la de la opinión, para nada meditada, y sobre todo, mantenida como si fuera una verdad absoluta.

En tercer lugar el concepto de libro ha cambiado y no por el formato digital sino porque el contenido es un libro universal. No es que haya libros sino que existe El Libro. Lo que no ha cambiado es que la palabra escrita sea considerada una verdad absoluta un dogma aprendido, que en la realidad es una verdad relativa con un valor de utilidad para usar y tirar por el individuo.

En cuarto lugar el conocimiento que se imprime en un papel se queda obsoleto casi en la misma fecha de publicación. Además queda grabado a fuego en nuestro cerebro si este se está formando, por esa memoria a corto y largo plazo. Así, la escritura que mucha gente instruida aprendieron antes de los cambios de las reglas de ortografía no les ha servido la lectura de gran cantidad de libros, ya que siguen manteniendo las reglas antiguas. Igual ocurre a los que les enseñaron la Historia de España como una Historia de Castilla no asimilan los nuevos cambios o las nuevas interpretaciones de una historia de España mucho mas plural. Extrapolado a todas las materias, no sé si tiene mucho sentido mantener una memoria cortoplacista en beneficio de la lectura de superficie.

Una de los puntos mas interesantes de la lectura de superficie es poder observar el ansia de conocimiento que tiene el ser humano. La búsqueda de información es constante. Puede que un individuo esté todo el día conectado en Internet navegando en superficie, pero si encuentra algo que vale la pena para él, se detendrá lo suficiente para evaluar la idea. Puede conseguir información y efectuar un análisis de un modo mas rápido que si tienen que leerse un tocho de 400 páginas, que además podía ser resumido en cuatro hojas, ya que todas esa información no podrá ser asimilada precisamente por su carga cognitiva. A menos que sea americano que parece que se saben todas las citas y párrafos de la Biblia y los Evangelios.

La lectura de superficie permite un conocimiento de utilidad y no de dogma absoluto. Los individuos que han memorizado tantos datos no les sirven para mucho. Las leyes han cambiado así como los nuevos datos sobre la genética, el enfoque de las enfermedades, los países, los programas tecnológicos, la mecánica cuántica, el lenguaje, etc. Entonces ¿qué sentido tiene en la actualidad estudiar y memorizar tantos datos para una memoria a corto y largo plazo? ¿Para ser mas inteligentes porque sé es mas dogmático y erudito?

Yo creo que la memoria es la base de la inteligencia, pero no porque sea una memoria que se reconfigure gracias a una memorización profunda. La memoria es pre-inteligencia con un mecanismo de retroalimentación, que permite relacionar diferente hechos, temas y contextos. No es un simple almacenamiento de datos, es una relación electiva de hiperenlaces, que permite que la inteligencia pueda crear en base a este tipo de memoria. A esto se le llama clara y sencillamente comprensión como actividad interpretativa. La memoria no sirve para mucho si es una simple acumulación de datos. Es mas bien la comprensión interpretativa la que realiza un reordenamiento neuronal.

En resumen, la lectura de superficie permite olvidar lo excesivo. Es la nueva herramienta del ultrahombre, aquel que decía Nietzsche que iba mas allá del hombre por su capacidad de olvido. Un olvido modulado, activo, que mantiene lo que le interesa y borra lo inservible. Solo con detenerse un instante y comprender e interpretar una idea, es suficiente para ser creativos. Una frase o una idea que podamos comprender y meditar puede ser mas útil que leer 100 libros, que solo sirven para añadir en la lista personal de leídos.

 

 

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