Lo absurdo de Sísifo es que disfrutaba de su trabajo

Lo absurdo de Sísifo es que disfrutaba de su trabajo

Sísifo fue castigado por los dioses griegos a empujar una piedra hasta la cima de una montaña eternamente. Cuando alcanzaba la cima, la piedra rodaba hacia abajo una y otra vez. Sobre esta fábula A. Camus elaboró una filosofía del absurdo que la compone en un ensayo llamado, El mito de Sísifo.

En su primer párrafo explicaba Camus que el problema de la filosofía es cómo evitar el suicidio ante el absurdo, una vida que a pesar del esfuerzo diario carece de significado. Este problema era mas bien para los no creyentes, ya que la vida para estos no tiene un sentido. En cambio para los creyentes, que piensan que existe algo después de la muerte, la vida sí que tiene un significado especial, alcanzar la vida eterna. El problema es que el pago por conceder un alcance trascendental es la pérdida de la libertad. Equivale a hipotecarla con el absurdo de que existe algo después de la muerte. Aun así, Camus pensaba que eran individuos con suerte a pesar de gravar la posesión mas preciada del hombre, la libertad.

Camus no renuncia a la libertad. Una vez se acepta el absurdo de la vida diaria, propone un método para dejarlo a un lado. Son las experiencias de cada uno en su vida diaria. Todo pasa por aceptar el absurdo de la falta de significado de la vida, para darle un motivo nuevo a la tarea diaria de vivir. Cada individuo tiene la posibilidad de experimentar el absurdo y lo trágico del vivir desde la aceptación y la falta de esperanza, en la máxima libertad posible.

Camus al final se imagina a un Sísifo feliz, libre por la aceptación de su destino y la futilidad de su tarea diaria y eterna. Prefiere la libertad que ofrece su falta de esperanza a vivir su trabajo como un castigo eterno. Camus compara a Sísifo con el trabajador moderno que realiza las mismas labores rutinarias y alienantes, pero que no son trágicas salvo en el momento de que son conscientes de ellas. En realidad, Camus justifica el estado de alienación del ser zombi al compararlo con el trabajo de Sísifo. La diferencia está en la aceptación del absurdo y para ello hay que ser consciente de ello.

La rutina en sí misma es lo trágico de la vida y lo absurdo es continuar haciendo lo mismo sin capacidad de creación y sin consciencia de producción. El obrero que es consciente de lo que hace, conociendo el absurdo del esfuerzo diario sin sentido, puede encontrar en lo rutinario una idea de cambio. Porque, ¿no puede haber pensado Sísifo que si cambiase la velocidad de salida de la piedra, el lugar por donde subirla un atisbo de creatividad? Aunque el resultado fuera el mismo, solamente la manera de transformar la tarea es ofrecer una tendencia hacia la producción y a la creatividad.

Efectivamente, la vida no tiene ningún interés desde la perspectiva de la esperanza, del fruto conseguido o de la muerte. La vida tiene el objetivo de la producción y creatividad trabajada día a día solamente por la única satisfacción de construir cosas, que bien pueden ser hasta conceptos. Todo lo demás es el absurdo donde la filosofía tampoco encuentra solución, solamente la habilidad de cada individuo.

 

Enviar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>